Tablas de madera, plástico y acero

Tabla de madera, plástico o acero: cuál elegir

No existe la tabla perfecta para todo. Lo que existe es la tabla que calza con cómo cocinas tú. Aquí va una comparación honesta, incluyendo lo que el acero no hace tan bien.

Madera

Lo bueno: es noble con los cuchillos, se ve linda y dura años si se cuida.

Lo no tan bueno: pide cuidado. Hay que secarla bien, aceitarla cada cierto tiempo y no se puede meter al lavaloza. Con el uso absorbe olores y jugos, y si se deja mojada se puede agrietar o deformar.

Ideal para: quienes disfrutan cuidar sus cosas y cortan mucho pan, quesos y verduras.

Plástico

Lo bueno: es barata, liviana y va al lavaloza.

Lo no tan bueno: se raya rápido y esos surcos son difíciles de limpiar a fondo. Además, cada corte suelta partículas de plástico. Un estudio de 2023 publicado en Environmental Science & Technology estimó que el uso diario de tablas de plástico puede sumar decenas de gramos de microplásticos al año en la comida. Hay que cambiarlas seguido.

Ideal para: un uso ocasional o como tabla de repuesto.

Acero inoxidable 304

Lo bueno: no tiene poros, así que no absorbe olores ni jugos. Se lava en segundos, va al lavaloza y no suelta plástico. No se agrieta, no se deforma y dura prácticamente para siempre. Además, se mantiene fresca, lo que la hace muy buena para amasar.

Lo no tan bueno: desgasta el filo del cuchillo un poco más rápido que la madera, y hace más ruido al cortar. Con un afilado de vez en cuando y cortando con balanceo, se nota poco.

Ideal para: quienes quieren algo que dure, que se limpie fácil y que no deje plástico en la comida.

Nuestra recomendación

Si hoy tienes tablas de plástico, el cambio con más sentido es pasar al acero para carnes, pollo, pescado y verduras, que es donde más se corta y más se lava. Si te gusta la madera, puedes dejarla para el pan y los quesos. Lo importante es que la tabla que más usas sea la que menos te preocupa.

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